Hace un tiempo comencé a escribir sobre libros, sobre todo infantiles –porque siento devoción por la literatura infantil ilustrada–, en una página de Facebook llamada “Montón de Letras”, creada para esto. Me gustaría aunar todo lo que hago en el plano cultural en esta web, así que voy a seguir aquí con un formato de blog, hablando sobre todo de publicaciones editoriales de cualquier tipo; aunque no descarto escribir también sobre otras producciones culturales, siempre dentro de los límites de mi conocimiento y asumiendo que, si bien mi formación es filológica, no tengo formación editorial y en el mundo de las artes plásticas soy autodidacta. De forma que mis entradas en el blog no pretenden ser ensayos ni análisis académicos, sino opiniones. Iré rescatando aquellas reseñas semanalmente, y de vez en cuando hablaré también sobre libros que estoy leyendo ahora. En general hablo de lo que me gusta; no es imposible de todas formas encontrar aquí ocasionalmente alguna reseña de un libro que no me haya gustado, pero habrá un motivo especial. No me pagan por reseñar libros específicos y los libros de los que voy a hablar no son regalos; los he comprado y forman, todos, parte de mi biblioteca. Así que no me veo forzada a hablar de nada y, en consecuencia, lo normal será que no hable de libros que no me has gustado si no es por un buen motivo.
La primera entrada de aquella página fue un cuento navideño y me parece una estupenda forma de empezar, justo ahora.
Un canguro por Navidad, de James Flora, un autor e ilustrador emblemático, creador de las primeras portadas de discos allá por los 40.
El año que se publicó, 1962, es también el primer año en que TVE emitió por primera vez las doce uvas de Nochevieja, así que como veis este cuento está ligado también a nuestra experiencia de la Navidad. Y en ese año nació mi marido, así que esta elección es un comienzo redondo.
LATA DE SAL lo reeditó en 2012 con el ISBN 978-84-940584-0-0, por si queréis buscarlo, en su Colección Vintage. Descubrí esta editorial en una Feria del Libro de Madrid, no recuerdo el año. Sí recuerdo el trato maravilloso, por lo afable y por lo informado, de quien me atendió; es un placer hablar con personas enamoradas de su trabajo.
Es un cuento original, sencillo pero con un humor sutil y una trama desconcertantemente divertida. Me parece fenomenal para peques desde los tres o cuatro años (aunque es un libro sin edad).
¡Que lo disfrutéis!